Mi padre tenía razón (1936)

Primero, hay que tener en cuenta que hacer una película no es fácil; requiere mucho trabajo incluso antes de tocar una cámara. De hecho, cuando estás grabando cuentas en días o quizás semanas (pensando en un rodaje promedio), mientras que el proceso de escritura de un guion puede tomar años, y la preparación para los “días o semanas” de rodaje (preproducción) y después la edición, se cuenta en meses. Habiendo dicho esto, puedo continuar.
Esta es la primera película que veo de Sacha Guitry. En una cuestión cinematográfica no hay nada que sobresalga; las tomas están bien compuestas pero en un estilo teatral (aquí hay que decir que Guitry tuvo una formación como actor de teatro, así como una carrera muy extensa en esta disciplina). Casi toda la película se desarrolla en el estudio de Charles Bellanger (Guitry) y no hay aquí nada que apele a lo más básico del lenguaje cinematográfico.
Las actuaciones son excelentes, todos los personajes están perfectamente delineados e interpretados. Pero donde la película destaca es en su guion; no hay grandes locaciones ni un gran derroche de dinero, pero los temas que toca son profundamente humanos; es fascinante escuchar a Adolphe Bellanger, papá de Charles, hablar de cómo la vida no nos debe preocupar y que ojalá pudiéramos vivir dos veces la misma edad para darnos cuenta de la edad que tenemos. Esta película es circular cuando a Charles le toca hablar con Maurice, su hijo, acerca de lo mismo que su papá le dijo a él a su vez, “My father was right”. La vida es una y hay que vivirla, nunca dañar a los demás, pero siempre buscar la felicidad propia. Ideas bellísimas, de verdad, y planteadas de una manera muy humana.

A pesar del contexto histórico de la cinta, es muy difícil no sentir cierto remordimiento en disfrutar una película que plantea ideas sexistas (la mujer solo sirve para casarse y el hombre para ser un mujeriego, así lo expresa Adolphe al principio de la película) y racistas (cuando todos voltean a ver un cuadro de una persona negra, Charles dice “Dios nos libre de estar emparentados con él”). Este tipo de cosas me sacan de quicio últimamente y también me hacen sentir culpable de apreciar la belleza que hay en las otras ideas que se plantean. En fin, creo que lo mejor que se puede hacer es escribir acerca de esto y dialogarlo. Por un lado es muy difícil entender como estos artistas, que son claramente brillantes, podían tener ese tipo de ideas fuese en el año que fuese, pero por el otro lado siempre me intento recordar a mí mismo que somos humanos (palabra que no alcanza a abordar todas nuestras deficiencias).
¿Dónde la vi? MUBI en su ciclo de paga (lamentablemente, ya abandonó la programación).

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