Portrait of a Lady on Fire (2019)

¡Aquí hay SPOILERS!

Nunca había visto una película de Sciamma. Pareciera que por toda la relevancia que tuvo el año pasado y este (selección oficial en Cannes, versión especial de Criterion Collection, etc.), se trata de su obra más importante. Pero no lo sé, esto es pura especulación. 

La brillantez de esta película radica, en gran parte, en su sencillez; menos siempre es más. Casi todo es en dos locaciones, la casa y la playa; a pesar de ser una película de época, los elementos de vestuario y decoración que se usan son contados. Los diálogos son precisos, no se extienden en un sin fin de explicaciones o razonamientos. “Portrait of a Lady on Fire se adentra en el amor que existe entre personas; tanto en un sentido amoroso-afectivo, así como en la amistad. 

Algo que llama la atención desde el principio es la calidad de la imagen, y eso tiene mucho que ver con las decisiones estéticas de Sciamma y la directora de fotografía, Claire Mathon. Se siente demasiada calidad en todo lo que vemos, me refiero a la definición. La respuesta lógica a una película de época es que se sienta vieja, eso viene de grabarse probablemente en 35 mm, celuloide. Algo que la mayoría de los cineastas ya no usan porque graban con cámaras digitales. En IMDb dice que la directora decidió que este proyecto se grabara con cámara digital para poder captar lo más que se pudiera, que no se perdiera nada a diferencia de con un celuloide, un proceso análogo que no capta todo. Aparte, ella quería que se sintiera como una pieza contemporánea, de 2019, no de otro siglo. Esto es muy interesante ya que nos invita a adentrarnos en una historia que pasó hace mucho tiempo y, al mismo tiempo, nos invita a reflexionar del mismo tema en nuestra época. 

La relación entre Marianne y Héloïse es una como pocas. La química se siente (las actrices fueron pareja antes de hacer la película, pero para cuando la grabaron ya se habían separado, segunIMDb). Cuando Héloïse ve por primera vez el retrato que pintó Marianne, lo califica como irrelevante, inadecuado. La mujer que no es artista le da una lección a la que sí: esto que hiciste no tiene sentimiento. No soy yo, no me veo ahí. A partir de ese momento es que Marianne comienza a conocerla, a tratarla como a una persona en lugar de un objeto al cual pintar. 

Uno de los momentos más eblemáticos es, obviamente, cuando Héloïse, mientras ve a Marianne, se prende en fuego. Bueno, una parte de su vestido se prende. Es simbólico en cuanto a su relación y el momento (un momento de mujeres, un momento solo para ellas, todas), no es una película con una estructura clásica, pero bien podemos decir que esto es el clímax. No habrá un mejor momento en su relación. 

Todo lo que se espera de esta historia de amor, no sucede. Todo lo que queremos que sobreviva, muere. Marianne se va y Héloïse se casa con un hombre que no conoce. Al final, la pintora ve a su retratada en un concierto, justo cuando empieza el último movimiento del verano de Vivaldi. Una toma que dura algo así como tres minutos, que rompe nuestro corazón, que nos conmueve respecto a los amores que nunca pudieron ser. 

Esta película es perfecta en todos sus pequeños detalles y en sus grandes hazañas.

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